
Por muchas cosas que pasaron y siguen pasando en Twitter, se me ocurrió tocar el tema de los perfiles aplicados a la web 2.0 de la que tanto conocemos. Y hablando de ella, podemos decir que el cambio más significativo que trajo consigo fue un aumento considerable en el flujo de información.
A diferencia de la vieja web 1.0, ahora números aplicados a la “vida offline”, la nueva red ofrece no solamente datos a una velocidad asombrosa, sino también la posibilidad de compartirlos con la consiguiente y progresiva pérdida de lo que todavía seguimos llamando privacidad.
Pero esta vez no quiero referirme ni a ello ni tampoco a cómo el traspaso de información ha ido modificando todo lo que hacemos y publicamos en Internet. No. Esta vez quiero hablarles de la web actual como una red donde las personas tienen todas las herramientas necesarias para ofrecer varias caras a partir de una misma moneda.


