Me prometí hace un tiempo tratar de tocar poco y nada el tema en cuestión, pero es prácticamente imposible escapar al dilema recurrente de quienes se quejan de tener muy pocas herramientas para combatir la falta de privacidad. Lo dije una vez cuando hablaba sobre Facebook y también sobre Google.
Combatir la falta de privacidad en un ámbito como Internet es luchar contra la imperfección en un mundo plagado de seres humanos. No vamos a negar que todo el mundo tiene derecho a un poco de vida privada, pero para eso existen las 4 paredes de su casa.
No voy a traer a colación las ideas de la web 2.0 pero ciertamente estamos todos involucrados en ella, nos guste o no, con cada sitio que leemos, por cada artículo que escribimos y que deseamos compartir por todos los medios. Enviamos información por correo, “retweeteamos” un mensaje, meneamos una noticia o queremos estar en portada.
Lo que no termino de entender, y por eso toco tanto el tema, es cómo cabe la posibilidad de quejarse de la poca privacidad cuando la idea de esta “nueva red” es la de evitar restricciones a la hora de compartir y de hacer que el flujo informativo se mueva de lado a lado.
Seguramente habrá personas demasiado expuestas que tendrán más justificativos para querer un candado enorme, pero el resto, me incluyo, somos una cifra más en los millones y millones de usuarios que navegan por Internet con ganas de leer, escuchar y mirar toda clase de contenido.
Este tema de la privacidad no volvió por nada, sino porque ayer me pasó Miguel por MSN un enlace hacia la aplicación UnChrome, algo que hace que nuestra navegación en Google Chrome sea anónima y así favorecer mucho más nuestra querida sensación de privacidad que tenemos.
La privacidad es una sensación se podría decir, parecida a una frase poco feliz que escuché una vez en Argentina, de boca de un político. ¿Cuántas cuentas registradas tenemos en toda la red? ¿Gmail, Flickr, Twitter, Facebook, Hotmail, Foursquare, Linkedin? En tal caso, guardamos nuestra privacidad bajo una clave de hasta 20 dígitos que cualquiera que guarde una base de datos de los registros podría traspasar con un suspiro. ¿Seguros ahora?
Entonces, la única solución que yo le veo a esta eterna discusión es moderarse. No nos quejemos por la poca privacidad que el sistema trae por defecto, al contrario, si la alabamos por una cosa, deberíamos hacerlo por todas y dejar de ser un poco hipócritas. Si la privacidad preocupa, no se expongan tanto, no suban fotos, no dejen direcciones. No sean tan 2.0.