
Estaba buscando una palabra que diga lo que estoy pensando y por suerte, después de estar una tarde entera pensando, la RAE me dio el visto bueno y finalmente este post tiene título. No pienso tocar el tema con delicadeza, al contrario, vengo guardándome varias críticas al respecto y me parece el momento oportuno para plantearlas.
Hay muchos proyectos en Internet y en la vida a grandes rasgos que necesitan, directa o indirectamente, de la participación de la gente. Ya sea un foro como Taringa, un blog como Que la pases lindo! y hasta un programa de televisión, donde pueden poner el ejemplo que se les ocurra. Ninguno de los tres progresa si la gente no se suma porque es como hablarle a la pared.
La razón por la cual elegí este título es porque realmente lo creo: la participación de las personas está sobrevalorada. ¿Por qué? Porque muchos nos equivocamos al darle tanta importancia a un comentario, al feedback que tanto esperamos del otro lado. Tan así que, cuando vemos que no responde nadie o que las críticas no vienen, dejamos que el baldazo de agua fría nos caiga encima.
El año pasado hice, con quienes en ese momento eran amigos, un programa de radio, Patodoc. Más allá de que ni el nombre estaba pensado en un primer momento para el formato que luego ocuparía, le pusimos toda la polenta posible, creamos oportunidades para los oyentes y destilábamos buena onda.
Ahora no hay más programa, desde hace ya unos cuantos meses, y el hecho de seguir haciéndolo se tornaba aburrido. ¿Cuál fue el error? Confiar en que iba a nacer un excelente proyecto teniendo como base la participación de las personas. E incluso una de mis razones para dejar de hacer el programa fue justamente esa: los primeros meses todo bien, la gente venía en cadena, pero con el tiempo todos los que al comienzo eran fieles oyentes, luego fueron desapareciendo.
Ergo, todo eso me dejó una enseñanza: cuando vayas a hacer un proyecto, si no es muy 2.0, olvídate de si va a haber muchos comentarios o pocos, o de si las personas se van a enganchar el primer día. Nunca esperes nada del público, mejor destina ese tiempo, esa curiosidad, a mejorar tu emprendimiento y a la larga sacar buenos resultados.
Pero ojo, cada cual piensa de forma distinta. Yo aprendí que a veces es mejor no pedir críticas porque sabes que nadie del otro lado te va a seguir el apunte. Por eso ya casi no me molesto al ver que mis mejores posts tienen los tan interesantes aportes de Bitácoras, avisándome de su trackback, o Topsy, demostrando que Twitter Tools en efecto funciona.

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En #140Palabras escribí : La participación de la gente está sobrevalorada http://bit.ly/d7ih9s
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No creo que sea tan así, no tenés que tirarte abajo.
Como alguien dijo alguna vez, para que haya un proyecto exitoso, tiene que haber 99 que hayan sido un fracaso. No es que sea ese número justamente, pero el logro de ese éxito siempre conlleva muchos errores y pasos que no siempre estamos dispuestos a dar.
Tampoco es verdad que todos los comentarios sean útiles y es una falacia que “todo los aportes sean válidos” por el simple hecho de haber sido emitidos. Hay opiniones válidas y otras que no lo son, el valor está justamente en las que se hacen a partir de ideas, de crear algo, no para destruir.
Yo creo que ese valor es inconmensurable y por eso terminamos buscando refugio en números que no nos sirven para dimensionar realmente ese valor.
Hay miles de proyectos “exitosos” en cuanto a “cantidades” pero que a la vez, como el ejemplo de Taringa!, el valor de la participación se limita a comentarios de escaso tenor, muchas faltas de ortografía y cero comprensión de textos. Sin contar que pocas veces citan a sus fuentes.
A eso lo llamaría “popular” no exitoso, sin embargo seguramente el éxito esté en el dinero que deja ese sitio en concepto de publicidad.
No sé si estoy siendo claro. Quiero decir que hay que ver qué es para cada uno el “éxito” y a partir de ahí encarar los proyectos. La participación sirve, pero no cualquier participación, sino la que aporta algo, una opinión, un pensamiento, un click en la cabeza del otro. Sino es puro “murmullo” inútil.
Ojalá estas palabras te levanten el ánimo y sigas pensando proyectos, sean en internet o en cualquier ámbito. :)
Saludos!
Ok, antes que nada concuerdo al 100% en la mayoría de los dichos del amigo Sergio, sobre todo en la diferenciación de popular/exitoso. Ahora bien, habría que detenerse a pensar en lo que realmente busca uno al encarar un proyecto: dinero, éxito, popularidad (léase en el orden que se prefiera).
Creo que el mayor porcentaje de conformidad con los resultados obtenidos al final del proceso se corresponde con los objetivos impuestos antes de empezarlo. No es lo mismo encarar un proyecto en el que se ha puesto mucho dinero, tiempo, ilusión y que arroje resultados estrepitosos a que se encare un proyecto tranquilo y se obtengan beneficios muy superiores a los esperados. Creo que, como todo en la vida, hay que intentar encontrar un equilibrio. Nunca blanco o negro, sino buscar por cada uno de los matices que te permitan, de necesitarlo, un escape que te produzca el menor daño (económico, moral, social,ético) posible.
Como alguna vez me ha enseñado: Espera lo mejor de cada proyecto que realices, pero ve preparado para lo peor. Y recuerda que el azar favorece siempre a una mente preparada (esta es de un film).
PD: sinceramente, comenté porque me dió lástima leer que te rompes la cabeza para hacer un posteo y nadie comenta (no podía irme sin regalarte un #SM). Salute.
Menos mal que no encaré el tema desde el éxito/fracaso medido por el grado de participación de las personas, porque de ser así podría decir que mi única etapa de oro fue en el 2008, cuando, además de recibir muchos comentarios, los usuarios iban rotando y conocía opiniones de personas que nunca había visto antes.
No creo que el éxito de un proyecto se mida sólo por la cantidad de feedback recibido. Puse Taringa porque es el primero que se me vino a la mente y por privilegiar la “inteligencia colectiva”, que justamente supone participación.
Definitivamente creo que la dedicación que le pongo a este proyecto en Internet es inversamente proporcional a la participación de mis lectores. De hecho, ya me pregunto si realmente los tengo o son sólo números en una suscripción por feed.
Un proyecto 2.0 necesita de algo de participación, obviamente, pero lo que trato de decir es que a veces le damos demasiada importancia. Tanto que, confieso, yo tengo más expectativa de la que debería en proyectos que por naturaleza nunca van a tener el dinamismo que Taringa, aunque sea una muy mala comparación.
Y nunca me canso de medir este sitio, con sus 30 y pico suscritos, con mi blog de Lockerz que, teniendo menos de la mitad de ese número, cuenta con más feedback y todos sujetos al tema que propongo.
Entonces, si la participación muchas veces viene por una cuestión de satisfacer necesidades, de postear cracks, trucos, herramientas o armar textos para el puterío, prefiero rebajar la importancia a la mitad o menos que eso.