Diferencias entre diseñadores

sin respuestas

17 de noviembre

Cristian Sfe

Así como hay bloggers profesionales, aquellos que se dedican a escribir en sitios o arman grandes redes sociales para monetizarlos, y bloggers no profesionales que optan por un perfil bajo o un sitio totalmente personal, de vivencias y estilo propio, en el mundo de los diseñadores, pienso, la diferencia también existe.

Por lo que yo tuve la oportunidad de ver, y de seguir viendo, hay 2 clases de diseñadores (si se me permite la palabra): los diseñadores con un título y experiencia que los habilita, y los aficionados, que sienten particular curiosidad y ganas de aprender para aplicar.

La lista de diseñadores profesionales es enorme, podemos verla por toda la net e incluso en algunos casos usar sus trabajos con fines no comerciales.

Por eso me animé a hacerles una lista de las diferencias entre estas dos clases de diseñadores, “profesionales y aficionados” si podemos denominarlos así por cómo se manejan y también por la calidad final de sus trabajos:

El diseñador abre Corel, Fireworks, Flash e InDesign con una idea en mente y un plano de lo que quiere con anticipación. El aficionado abre Photoshop y Dreamweaver, y sobre la marcha va probando variables, viendo colores y proyectando su trabajo mientras lo hace.

Un diseñador estructura y diseña su propio portfolio, lo exhibe como muestra de sus trabajos y hasta lo libera para su descarga. Un aficionado lo descarga, lo edita y retoca a medida para exhibir sus diseños. Quita a veces los créditos y, otras tantas, da a entender que el diseño es suyo.

El diseñador cuenta con un estudio en el cual desarrollar su profesión, decorado acorde a lo que es. Un aficionado tiene en su escritorio apuntes de carreras, libros, CD’s de música, películas, una taza de café y su única computadora en un rincón de su cuarto.

Un diseñador arma sus propios trabajos desde cero, aplicando los efectos, códigos y estructuras pertinentes. Un aficionado toma un diseño armado por otra persona, lo moldea a su gusto, le cambia colores, disposiciones y lo vende como inédito.

El diseñador se ocupa de su profesión casi las 24 horas del día, vive de eso y admira orgullosamente su título y sus habilidades. El aficionado se acuerda cuando tiene tiempo libre o un nuevo trabajo (esporádicamente), vive de sus padres u otra actividad y mira de reojo la pared vacía.

A priori esas son las diferencias que yo veo cuando me pongo a comparar, por un lado, a un diseñador hecho y derecho, con estudios y herramientas aplicadas puramente a su trabajo y, por el otro, a aficionados que nos gusta diseñar algún que otro logo, retocar plantillas en CSS y maravillarnos con un nuevo efecto Flash en los menúes de un tema gratis.

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